| Copia romana en mármol (siglo I-II d. C.) de una escultura griega helenística perdida hecha en bronce por Praxíteles en el siglo IV a. C. Representa a un adolescente Apolo, dios de las artes, el sol y la profecía, preparándose para matar (seguramente con una flecha que se ha perdido) un lagarto que trepa por un tronco, de donde toma el nombre de Sauróctono. La figura desnuda y relajada del dios se apoya en un tronco, exhibiendo la célebre curva praxiteliana. Ante la solemnidad habitual del dios resulta sorprendente esta escena casi pueril. Por ello, se ha querido ver una posible alusión a la serpiente Pitón. Esta escultura fue muy admirada entre los romanos, quienes esculpieron múltiples copias, algunas de las cuales se conservan aún hoy. Testigo de esta fama es el famoso epigrama de Marcial: «Ad te reptandi, puer insidiose, lacertae / parce: cupit digitis illa perire tuis». |