| En esta obra se muestran dos sátiros ebrios, criaturas mitad hombre, mitad cabra, generalmente itifálicos, asociados al mundo rural y al culto dionisíaco. Ambos visten pieles de animales y muestran su torso desnudo sobre un fondo neutro, casi a modo de retrato. El sátiro de la izquierda bebe vino con profusión de una kylix, mientras que el de la derecha sostiene un racimo de uvas y observa al espectador con una mirada lasciva y socarrona. La hiedra corona su cabeza, de la que sobresalen dos cuernos. |